Secuestro de Europa
Europa según la mitología griega es una princesa fenicia muy hermosa, lo que provoco que el dios Zeus se enamorara de ella. Así que el decidió seducirla o violarla.
Para acercarse a ella Zeus se transformo en un toro blanco (otros afirman que poseyó alguno) y se mezclo con las manadas del padre de Europa. Cuando ella recogía flores cerca de la playa, ella observo que un toro grande, fuerte que jamas había visto se le acerco para comprobar si era manso le acaricio sus costados, al notar que si lo era lo adorno con las flores que tenia y jugueteo con el, en ese momento Zeus la encanto y sin poder controlar sus impulsos ella lo monto.
Zeus feliz se dirigió al mar para poderla llevar a una isla (Creta) ella se sujeto lo mas fuerte que pudo de sus cuernos para no caerse, al llegar a la isla se transformo y tubo relaciones con ella, donde engendraron a 3 hijos Minos, Radamantos y Sarperon. Este acto fue abajo de un platanero que al presenciarlo hizo que sus hojas se volvieran perennes
Ella se convierto en la primera reina de Creta y se caso con Asterion y posteriormente Asterio.
Zeus le dio tres regalos: Talos un autómata de bronce, Laelaps un perro que nunca soltaba a su presa y una jabalina que nunca erraba. Más tarde Zeus recreó la forma del toro blanco en las estrellas que actualmente se conocen como la constelación Tauro.
El castigo de Prometeo
Al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos.
Desde entonces los hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los dioses pero la carne se la comen.
Zeus se molesto, prohibió a las hombres el fuego, entonces Prometeo decidió robarlo, lo tomo del monte Olimpo y pudo devolverlo a la humanidad en el tallo de una cañaheja que arde lentamente, así la humanidad pudo calentarse y cocinar alimentos.
En otra versión (Protagoras de Platon) Prometeo también roba las artes de Hefesto y Atenea junto con el fuego, por que sin estas artes el fuego no serviría y de este modo le da al hombre medios con cuales poder sobrevivir y trabajar.
Zeus para poderse vengar por la segunda ofensa de Prometeo le ordena a Hefestos que lo encadenara en el Caucaso con ayuda de Bia ( personificación femenina de la fuerza y la violencia) y Cratos ( personificación masculina de la fuerza y del poder), y lo dejaron ciego. Y Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo.
Para que la humanidad sufriera fue enviada Pandora que libero todos los males al abrir la ánfora. De ese modo Zeus puedo vengarse.
Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecer cada día, y el águila volvía a comérselo cada noche. Este castigo había de durar para siempre, pero Heracles (hijo de Zeus y Alcmenea) pasó por el lugar del cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y lo liberó disparando una flecha al águila. Esta vez no le importó a Zeus que Prometeo fuera liberado, ya que le proporciono más gloria a Heracles.
Prometeo fue así liberado, aunque debía llevar con él un anillo unido a un trozo de la roca a la que fue encadenado.
Orfeo y Eurídice:
En la mitología griega, Orfeo (hijo de Caliope y Apolo) fue bendecido con los dones de la Música y la Poesía. Cuando tocaba su lira las gentes y los dioses le escuchaban, ya que sus cantos eran increiblemente bellos.
Orfeo y Eurídice (una ninfa) se enamoraron, pero su destino se estropeó cuando raptaron a la ninfa y mientras ella huía una víbora la mordió y Eurídice murió.
La pena por la muerte de su amada provocó en Orfeo unos sentimientos tan lastimosos, que cuando tocaba su lira todos lloroban y hasta los dioses se compadecieron de su suerte.
Su desesperación es tal, que decide bajar al mundo de los muertos a intentar recuperar a Eurídice. Cuando llegó ante Caronte, el barquero, Orfeo le pidió que le llevase a la orilla de los muertos, pero el barquero se negó a lo que le pedía. Pero Orfeo con su música le convenció. Fue capaz hasta de que el terrible Can Cervero le abriera las puertas que guardaba.
Cuando se presentó ante Hades y Proserpina tocando su lira para recuperar a su amada, estos se enternecieron y le dejaron que se llevara a Eurídice, pero con una sola condición: no mirarla hasta que no estuvieran fuera del infierno.
Orfeo fue delante de Eurídice durante todo el camino, cuando ya habían cruzado la laguna y casi habían llegado a las puertas, Orfeo no pudo resistirse y la miró. Ella se desvaneció y volvió al mundo de los muertos para siempre.
Narciso
En la mitología griega, Narciso es un adolescente de hermosura deslumbrante. Pero siente una gran indiferencia por los demás. No se conmueve por los dramas que produce el amor que despierta en hombres y mujeres. Un día lpaseando lega hasta una fuente clara. Se acerca a tomar agua y entonces se encuentra con su propio reflejo. Por primera vez se enamora, se siente cautivado por aquel que lo mira desde el otro lado del agua. Pero cuando trata de tocarlo, la imagen se deshace. Así, se queda contemplándolo, y allí se consume y muere. En ese mismo lugar crece una flor, el narciso
Hércules
Hércules (en griego Heracles) era hijo de Zeus y Alcmena. Alcmena estaba casada con un general, Anfitrión, y Zeus, deseoso de ella, tomó la forma humana de su marido y engendraron a Hércules. Hera, esposa de Zeus, celosa de los amoríos de su marido, le "declara la guerra" a Hércules, guerra que durará toda la vida terrenal del Héroe. Ya bebé, Hera envía dos serpientes a su cuna para matarlo, pero éste las estranguló. Otras versiones indican que abandonado por su madre, Hércules fue recogido por Hermes quien engaño a Hera para amamantar a Hércules, convirtiéndolo en inmortal.
Hércules nació sano y muy fuerte. Debido a que en una disputa mató a su hermano, Anfitrión decidió mandarlo al campo. Allí mató al León de Citerón, que acosaba a los rebaños y se vistió con su piel. Al volver, se encontró con el rey Ergino, de Orcómeno, que había derrotado a los tébanos y les había impuesto altísimos tributos. Hércules lo atacó, le cortó a nariz y orejas y lo mandó de vuelta como mensaje. El rey de Tebas, Creonte, en agradecimiento le dio en matrimonio a su hija Mégara, con quien tuvo tres hijas.
Hera, sin olvidar la procedencia de Hércules, le provocó un ataque de locura y Hércules mató a sus tres hijos. Al darse cuenta de los ocurrido decidió no vivir más con Mégara (otras versiones dicen que también la mató a ella).
Como penitencia, Euriseo, rey al que Hércules debía obediencia, y en concordancia con Hera, impuso al héroe doce trabajos que debía realizar. Estos trabajos fueron:
Matar al león de Nemea.
Matar a lahidra del lago de Lerna.
Alcanzar a la cierva de Cerinia.
Capturar al jabalí de Erimanto.
Limpiar los establos de Augías.
Acabar con los pájaros del lago Estínfalo.
Domar al toro salvaje de Creta.
Robar las yeguas del rey Diómedes de Tracia.
Vencer a las amazonas y tomar el cinturón de Hipólita.
Matar a Gerión y robarle sus rebaños.
Robar las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides.
Ir a buscar a Cerbero, a los infiernos, y llevarlo a Euristeo.
Hércules tuvo incontables amantes, femeninas y masculinos. Se volvió a casar, su segunda esposa fue Ónfale y la tercera fue Deyanira. Fue con esta última que encontró la muerte.
En un viaje que realizaban juntos, Hércules le pidió al centauro Neso que ayudara a su esposa a cruzar el río. Cuando se dio cuenta que el centauro quería abusar de Deyanira, Hércules lo mató con una flecha envenenada. Antes de morir, Neso le dio a Deyanira una túnica envenenada, supuestamente para revivir el amor de los maridos infieles (otras versiones dicen que Deyanira juntó sangre envenenada de Neso).
Cuando Deyanira descubrió nuevos amoríos de su esposo, le entregó la túnica (o huntó la sangre de Neso en su túnica) y envenenó a Hércules. Éste, al verse morir, le pidió a su gran amigo Filoctetes que preparara una pira para incendiarlo. Al morir, los dioses lo rescataron y fue a vivir al Olimpo. Allí, pudo reconciliarse con Hera, quien le dio en matrimonio a su hija Hebe.
Ares
Ares (Marte para los romanos), es el Dios Olímpico de la Guerra, pero también el de la fuerza bruta, en contraposición a Atenea, también diosa de la guerra, pero igualmente de la sabiduría, lo que hace que aparezcan enfrentados en muchos de los mitos. Agresivo y sanguinario, personificaba la brutal naturaleza de la guerra, y era impopular tanto para los dioses como para los seres humanos. Fue uno de los doce dioses principales.
Es hijo de Zeus y Hera . Tuvo numerosas amantes, y sus hijos eran generalmente violentos. Otros, sin embargo, son también héroes menores que juegan un papel secundario en varias leyendas. Dos de ellos Fobos y Deimos (hijos de la Diosa Afrodita y que fueron también sus ayudantes) son los que actualmente dan nombre a los satélites del Planeta Marte (que como ya he dicho, es el nombre los romanos dan a Ares).
Ares representa el espíritu de la batalla. Es violento y disfruta de las matanzas y la sangre. No le importa la justicia, y se deleita solo en combatir. Combate a veces a pie, y a veces en un carro tirado por cuatro terribles caballos. Su tamaño es sobrehumano, y en combate lleva casco, escudo y coraza, y sus armas son la lanza y la espada. Junto a él está también Éride, la discordia, y su hermana Enio, la diosa que representaba las batallas.
Oto y Efialtes eran dos hermanos gemelos gigantes (los Alóadas) que un momento dado quisieron tomar al asalto el monte Olimpo. Lograron secuestrar a Ares y encerrarlo en una urna durante trece meses. Para rescatarlo, Hermes se transformó en ciervo e hizo que los hermanos se arrojaran sus lanzas uno al otro, matándose.
La vida amorosa de Ares está ligada a Afrodita. Afrodita fue la mujer de Hefesto, a quien Zeus le había concedido su mano en agradecimiento por haber inventado el rayo con el que había matado a los gigantes. Este no era más que un matrimonio de estado y Afrodita no quería rendirse a un herrero rengo, rudo, feo y desagradable, por lo que tuvo muchos amantes, entre ellos Ares, quien también fue el primer dios con quien Afrodita se relacionó.
Ares era poco amable y muy duro y al llegar ante Afrodita le explicó sin mayores halagos sus deseos sexuales. Esta no estaba acostumbrada a esta falta de cortesía y palabras de amor y se asustó, pero entonces Ares se despojó de su coraza y de sus armas y Afrodita se entregó a él al verlo mucho mas humano, dulce y cortés. Cuando Afrodita y Ares se unieron una noche, descuidaron el paso del tiempo y Hefesto acudió airado ante el aviso del dios Helio (Dios del Sol) y tejió una malla metálica invisible para tenderles una trampa. En un momento determinado la malla, atada a los extremos de la cama, se soltó y los cubrió y aprisionó. Todo el Olimpo acudió ante tal espectáculo, aunque las diosas abandonaron pronto el lugar por su actitud pudorosa. Los dioses sin embargo, se divertían con enormes carcajadas ante las bromas elocuentes de Apolo y Hermes. Hefesto solicitó de Zeus la devolución de los presentes de la boda dado que Afrodita le había sido infiel, pero el gran dios se mostró receloso ante tal petición. Sin embargo, Poseidón, admirado ante la desnudez de Afrodita, prometió que él pagaría los tributos oportunos si es que antes no lo hacia Ares, con lo que Hefesto liberó a los dos amantes. Luego ambos se fueron humillados a diferentes regiones, y Hefesto olvidó su enojo ya que no quería separarse de Afrodita, quien de nuevo en Chipre, fue purificada por las Gracias, renovada en su virginidad y ataviada de nuevo para la conquista.
Después de esto, Ares tuvo numerosas amantes.
Mito de la creación del hombre
En tiempos muy remotos, sobre la tierra sólo existían dioses inmortales.
Zeus, Dios supremo del Olimpo griego, que fue hijo y sucesor de Cronos, a quien le usurpó el liderazgo después de sucesivas victorias; representaba al poder y al orden cósmico, aunque sin embargo estaba sujeto al Hado, su propio hijo, que fue salvado por su madre Rea de ser devorado por su padre.
Hado constituye el símbolo del destino y la fatalidad, y para los filósofos antiguos representa la serie y orden de causas encadenadas unas con otras que necesariamente producen un efecto.
En ese mundo de sólo divinidades inmortales, los dioses desearon crear seres para poblar la tierra.
Una vez decidida tal idea, Zeus encargó a los hijos del titán Jápeto, que dotaran de gracias y fuerzas a las criaturas terrenales.
Fue Epimeteo, quien rogó a su hermano Prometeo, que le permitiera repartir los dones entre los seres terrenales.
Epimeteo dio a cada animal un don, la belleza a uno, a otro la potencia, a otro la velocidad, a otro la corpulencia, a otro la sagacidad, etc., según su criterio de conveniencia.
Careciendo de la sabiduría de su hermano Prometeo dio todos los dones a los animales dejando al hombre para lo último, quedando de esta forma el ser humano desnudo, indefenso y desarmado.
Fue entonces cuando Prometeo, el amigo del hombre, viendo la injusticia que se había cometido, tratando de corregir el error y robándole la sabiduría a la diosa Atenea, concedió al hombre la lógica.
Prometeo tomó al género humano bajo su protección y robó el fuego a Hefesto regalándoselo al hombre para que se calentara y pudiera vivir mejor, y le enseñó todo lo que sabía.
Pero Zeus, al enterarse de los dones otorgados al hombre que le permitían parecerse a los dioses, lleno de ira, arrojó rayos y relámpagos y castigó a Prometeo duramente encadenándolo en el monte Cáucaso, en los límites del Universo.
Allí todas las mañanas un águila le roía el hígado, que durante la noche le volvía a crecer para volver a ser devorado nuevamente al día siguiente.
Treinta años más tarde, Hércules liberó a Prometeo de tal cruel sufrimiento.
Hefesto, dios del fuego, modeló en su taller a la primera mujer, que fue inicialmente una estatua de metal.
Como era muy bella, Zeus resolvió darle vida y uno de los dioses le agradeció con los dones de la belleza, la gracia, la inteligencia, la habilidad y el poder de persuasión.
Pero también Hermes la dotó de astucia y falsedad y Hera de curiosidad, inquietud que no le daría paz a la mujer un solo instante.
Zeus le envió a Epimeteo a Pandora como regalo, quien hechizado por su belleza decidió unirse a ella de inmediato.
Como regalo le ofreció a ambos una bellísima caja adornada con piedras preciosas y oro.
La caja estaba cerrada, pero al darle Zeus la llave a Pandora le advirtió que si querían vivir felices no la abrieran nunca.
Epimeteo y Pandora vivieron felices muchos años una vida idílica y tanto ellos como sus descendientes ajenos a todo tipo de problemas, felices como los dioses, sin penas, sin preocupaciones ni vejez que los amenazara.
Permanecían siempre jóvenes, se divertían en forma permanente y vivían de las frutas de la tierra sin matar a ninguna criatura viviente para subsistir.
No existían ni robos ni crímenes y cuando se cansaban de tanto vivir se tendían bajo un árbol y allí se dormían eternamente.
Entonces, una suave brisa los transportaba a un lugar aún más tranquilo y mágico.
Pero un día, la curiosidad pudo más y Hara abrió la caja y fue así como surgieron las desdichas y los males de este mundo, como las enfermedades, las amarguras, los dolores y otras desgracias.
La esperanza fue lo último en salir en forma de un pequeño pájaro y como símbolo del consuelo para la humanidad.
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